Toca sostener y atravesar la culpa que se activa cuando sientes hacer algo y no sientes el permiso de hacerlo. Toca discernir cuando la culpa huele a chantaje.
La culpa que crees habita tu interior es realmente un dispositivo externo de control. La trampa más elegante... convertir la obediencia social en autovigilancia moral.
Llamas "emoción secundaria" a lo que es realmente un mecanismo primario de domesticación. "Atravesarla" suena a liberación, pero refuerza la idea de que el problema está dentro, no en las estructuras que la implantaron.
Tu distinción entre "niño que se culpa" y "adulto que se responsabiliza" mantiene intacto el sistema. La verdadera madurez no está en aceptar la culpa como camino a la libertad, sino en cuestionar quién se beneficia de que te sientas permanentemente en deuda con estándares imposibles de cumplir.
Maravilloso post Esther, me reconozco en él. He vivido muchos años , bueno, toda la vida con esa sensación de culpa. Esa "culpa" me llevaba a la frustación de no llegar a todo y hoy me doy cuenta de que tan solo tenía que llegar a mí misma. Cuando te conocí,sentía que estaba vacia, que no habia nada dentro de mi,ni chispa,ni fuerzas,ni luz...nada...Gracias por tu trabajo,gracias por hacerme mirar la vida, por hacer mirarme a mi desde distintos sillones del teatro...gracias siempre por todo🙏
Oh qué bueno May. Me alegra tanto ese testimonio donde la culpa pesa cada vez menos y la libertad personal y el gozo de vivir ocupan cada vez más sitio y con alegría. Mil gracias a ti por tu buena vibra, tu valentía y tu buena disponibilidad.
Menos culpas y más admiración
Al cabo del día hacemos tantas cosas buenas y posivas q nos sirven al cabo de la vida para considerarnos maravillosas
Saludos Esther por tu coraje y ayuda 👍🙏❤️❤️
La culpa que crees habita tu interior es realmente un dispositivo externo de control. La trampa más elegante... convertir la obediencia social en autovigilancia moral.
Llamas "emoción secundaria" a lo que es realmente un mecanismo primario de domesticación. "Atravesarla" suena a liberación, pero refuerza la idea de que el problema está dentro, no en las estructuras que la implantaron.
Tu distinción entre "niño que se culpa" y "adulto que se responsabiliza" mantiene intacto el sistema. La verdadera madurez no está en aceptar la culpa como camino a la libertad, sino en cuestionar quién se beneficia de que te sientas permanentemente en deuda con estándares imposibles de cumplir.
Maravilloso post Esther, me reconozco en él. He vivido muchos años , bueno, toda la vida con esa sensación de culpa. Esa "culpa" me llevaba a la frustación de no llegar a todo y hoy me doy cuenta de que tan solo tenía que llegar a mí misma. Cuando te conocí,sentía que estaba vacia, que no habia nada dentro de mi,ni chispa,ni fuerzas,ni luz...nada...Gracias por tu trabajo,gracias por hacerme mirar la vida, por hacer mirarme a mi desde distintos sillones del teatro...gracias siempre por todo🙏
Oh qué bueno May. Me alegra tanto ese testimonio donde la culpa pesa cada vez menos y la libertad personal y el gozo de vivir ocupan cada vez más sitio y con alegría. Mil gracias a ti por tu buena vibra, tu valentía y tu buena disponibilidad.
Abrazo enorme